domingo, 2 de mayo de 2010

SANTO SúBITO


Quién no conoció y sintió de cerca el cariño del Juan Pablo II, a pesar de que no lo haya tenido cerca. Karol Wojtyla fue un Papa que más que el representante de Pedro era un amigo y un padre. Un hombre que con sus viajes cambio el concepto de la iglesia e hizo de ella una esperanza de vida. El amor que tenía a Dios fue tan grande que nunca lo hizo perder el horizonte. En los peores momentos de su Pontificado siempre demostró una gran fortaleza.


Su muerte trajo consigo una gran tristeza a todos los católicos del mundo, los cuales no perdieron ningún detalle de sus funerales por televisión. Cuando en Lima se dio el aviso que el Papa había fallecido miles de fieles se reunieron en la Catedral para darle el último adiós a quien fue su padre y pastor por más de 20 años.


Quién no recuerda la última imagen que tenemos de él, en la famosa ventana de su cuarto que daba a la plaza de San Pedro. Un hombre que a primera impresión parecía que ya no podía más y quería irse a descansar. Esa fue la imagen que muchos medios de comunicación dieron y que muchos críticos comentaron. El Papa debería irse a descansar y dejar la posta a otro. Pero la realidad en la recamara papal era otra. Juan Pablo II siguió trabajando hasta el último momento de su vida.


La fragilidad de su cuerpo que ya no le respondía se distanciaba mucho de la gran lucidez que tuvo hasta minutos antes de morir. Quién podría imaginar a Juan Pablo II firmando documentos y dando directrices a su secretario personal para gobiernos de la Iglesia, pues nadie. Pues la realidad fue esa, el Papa peregrino moría por salir y saludar al mundo para decir, aquí estoy, no teman…


Su fortaleza siempre fue María, el papa peregrino se preparaba para hacer la última travesía de su vida y dar así por culminado todos sus viajes. El cardenal Juan Luis, en una tertulia en el seminario de Lima contaba algunos detalles antes de su muerte que le había contado su amigo, el secretario personal del Papa, el ahora Arzobispo de Cracovia, Mons Stanilaw Dziwisz.


El papa hasta el último momento de su vida siempre estuvo consciente y en paz. Siempre su mirada estaba puesta en el gran ventanal, donde miles de personas aguardaban para saber de él. El Papa Peregrino nos enseño muchas cosas, era dur6 cuando tenía que serlo, se portaba como un niño cuando estaba rodeado de jóvenes y siempre su preocupación fue la Iglesia.

Ahora solo queda esperar que la causa siga su proceso y dentro de poco estemos diciendo todos juntos San Juan Pablo II, un santo que vivió entre nosotros y que no es lejano a nuestros tiempos. Los Papas son hombres como nosotros, pueden tener muchos errores pero no cabe duda que el Papa polaco fue siempre un gran ejemplo para la Iglesia.


En una de las tantas visitas que habían en el vaticano una pareja de esposos vio de lejos al papa rezando y tomo la foto, grande fue la sorpresa que cuando fueron a revelarla encontraron al Papa rezando y al lado de el abrazándolo estaba la Virgen María. Este es uno de los tantos milagros que hizo en vida y que poco a poco se irán conociendo. Tenemos aun mucho por conocer de este gran hombre. Sus escritos a pesar que pidió que sean quemados, no se quemo. Ello ayudará a los teólogos encargados de la canonización a acelerar el proceso y a seguir descubriendo más virtudes que no conocemos. TOTTUS TOUS, todo tuyo….








No hay comentarios:

Publicar un comentario