Son muchas las teorías que rondan sobre la última resolución que ha dado la razón al arzobispado de Lima. Esta historia ha sido larga, tediosa, llena de confusiones que han llevado al alumnado y parte de los docentes a tomar una posición quizás equivocada.
La universidad para comenzar tiene el nombre católica porque pertenece a la Iglesia, por ello el arzobispo de turno tiene la responsabilidad de velar por ella. Aunque también es válido decir que pueden haber otras universidades que lleven el nombre católica y no la sean. El rango de Pontificia es dada por el Vaticano donde reconoce que en la universidad se imparten los conceptos y enseñanzas de la doctrina católica a la par con las otras ciencias lo que no quiere decir que se tenga censura.
Este es un gran error por parte del actual rector de la Universidad, el reconocido doctor Marcial Rubio. Por ejemplo la Iglesia actualmente administra la Facultad de Teología Pontificia y Civil de Lima que está ubicado al lado del seminario Santo Toribio. Allí la diversidad de pensamientos y de enseñanza es diversa. Muchos de los profesores que dictan en esa facultad son de la católica y de San Marcos. Como se puede decir entonces que esta facultad maneje solo una tendencia la católica.
La universidad Católica entonces, no es del cardenal Cipriani, ni será del Opus Dei, simplemente es de la Iglesia como lo dice los estatutos y el acta de fundación original, donde la voluntad del que dona el terreno es única y la del padre Jorge Dintilhac. Los criterios fueron los mismos y no cambian en el tiempo. El Ingreso del arzobispado de Lima a la administración de la casa de estudios es entonces de justicia y de derecho.
Las querellas que hay en el interior de la Iglesia entre algunos jesuitas y el cardenal, que son cada vez más notorios no deben confundir a la población. El cardenal algún día tendrá dejar de ser el arzobispo de Lima y la administración será otra.
En cuanto al tema de las pensiones, es un tema discutible. Eso se podría solucionar fácilmente con una encuesta de aquellos que como yo quisieron estudiar en esta gran universidad y que no pudieron porque encontraron en el grupo de asistentes un gran grupo caviar. Los conceptos cristianos que una universidad Católica debe tener, están actualmente muy lejanos.
Por el bien de la Universidad esperemos que el Cardenal y el rector lleguen a un acuerdo. El cardenal Cipriani ya lo dijo, está abierto al diálogo y a buscar una solución razonable que por justicia le compete. Esperemos que los ánimos se calmen y que la universidad siga buscando la luz de la verdad que representa su logo.
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