lunes, 19 de julio de 2010

El arpista de las columnas


Muchas veces noticia es aquello que llama la atención a las personas. La sangre, las peleas, los chismes, la mermelada de una empresa o simplemente la respuesta de un político a otro. Pero noticia no solo es eso, es también la vida de un hombre que se levanta todos los días al trabajo y busca de esa manera llevar un pan a su hogar.

Estos personajes son pues muchas veces olvidados y están tan cerca de nosotros que no nos damos cuenta que están allí y que hacen muchas veces más que un político o que un empresario. Su meta es progresar mediante el trabajo, su alegría es lo pequeño, lo que muchas veces nosotros no manejamos en nuestro vocabulario, en hacer simplemente bien las cosas.

Hoy, después de cubrir una ceremonia de restauración de la casa de las columnas en el centro histórico de Lima, y luego que termino la ceremonia protocolar donde estuvo nada menos que la esposa de nuestro gran político Javier Pérez de Cuellar, paso algo inusual.

El centro de la fiesta era las 9 columnas restauradas y las 53 familias que vivían allí, en ese mismo luego que se apagaron las camaras de los muchos periodistas que llegaron hasta el lugar había un señor humilde, sencillo y bonachón que me llamo mucho la atención.
Grande fue la sorpresa que al conversar con él, descubrí una nueva noticia, la noticia de la vida, aquella que nos enseña con el ejemplo y que nos deja una reflexión, la de seguir adelante a pesar de las muchas adversidades que se pueda encontrar, a continuación la vida de un gran maestro…



La queja del Metropolitano!!!!

Muchas son las quejas que se escucha cuando se sube al metropolitano en hora punta. Queja por aquí, queja por allá, que esta cola es larga, que no se puede avanzar dentro del bus, etc. Estas son algunas de la quejas que se escuchan día a día cuando se sube al nuevo sistema de transportes de la cuidad. Pero alguna vez nos hemos puesto a pensar que muchas de las falencias que tiene el metropolitano no es el nuevo sistema en sí, que recién se está adaptando a la cuidad, sino que muchas veces somos nosotros los responsables que el sistema falle.



En otras ciudades del mundo, por ejemplo, las normas de transito son respetados por todos los ciudadanos. Lamentablemente en nuestro país no. No hacemos caso al semáforo porque andamos apurados y porque si nos quedamos esperando pasamos hacer parte de la lista de los sonsos.

La ley del pendejo es la que impera en nuestra ciudad, aquella que hace que cuando una persona de edad o un discapacitado sube a un bus, uno se haga el dormido y espere que otro sonso se levante para ceder el asiento. La ley que dice que hay que correr para agarrar asiento para no irnos parados, la ley que hace que nos sintamos con toda la autoridad para criticar y no para cambiar nuestro entorno.

La educación es un tema que viene de casa, un tema que cada vez es descuidado por los padres de familia y que están haciendo de nuestra sociedad una sociedad sin valores y sin el mínimo respeto al otro. Esa es una realidad a la que se enfrenta nuestro moderno sistema de transportes que dentro de poco funcionara al cien por ciento.

Es discutible quizás la manera, el tiempo, y el gasto que ocasiono, pero no seamos como el perro del hortelano. El Metropolitano ya está allí, ya es parte de nuestra gran cuidad, en vez de quejarnos colaboremos en que funcione. El beneficio finalmente es para todos. Esperemos y demos tiempo a que el sistema empiece a funcionar.

Solo pensemos que pasaría si un peruano va a otro país, por ejemplo, Estados Unidos. Cuando tome el bus y para comenzar lo tome en el paradero y pague lo que le pidan reclamaría como aquí. Nuestra cuidad se estaba quedando… ayudemos a que esto funcione y dejemos de quejarnos, el tiempo dirá si realmente el metropolitano fue la solución.